Narra Anyelina:
Cuando la melodía de Nowhere Left To Run se expandió por el coche y llegó a mis oídos, mi corazón se encogió de nuevo. Tal vez fue mi imaginación pero era como si Zayn estuviera llorando en ese instante, como si Liam también lo estuviese haciendo y como si cada vez que el coche avanzaba un centímetro más hacia nuestra ciudad el avión avanzaba un kilómetro en sentido contrario.
No me dio miedo llorar delante de Cris, sorprendentemente no me resultó incómodo. Tampoco quise pensar en lo que se le estaría pasando por la cabeza a Zayn o en si nos volveríamos a ver algún día. Aquella espera, fuese cuando fuese, nos mataría. Me mataría.
Cris dio un frenazo involuntariamente cuando un memo se metió por delante de ella en una rotonda al llegar a la ciudad. Por culpa de la fuerte lluvia no se podía ver muy bien. Cris estampó la palma de la mano contra el claxon y resopló.
-Mira a ver si viene alguien "porfa", que voy a aparcar-me pidió escondiéndose el pelo detrás de la oreja.
Me giré.
-Puedes-susurré. Mis ojos se fijaron en una chaqueta gris que descansaba en los asientos del final.
Cuando Cris paró el coche y aparcó me quité el cinturón y me colé entre el espacio de los asientos hasta llegar atrás.
-¿Qué haces?
-¡Au!-mi cabeza se dio contra el techo del coche cuando conseguí alcanzar la chaqueta de universidad gris. Sí, la que vi el primer día de clase. La inolvidable chaqueta de Zayn.
Volví al asiento delantero junto a Cris y le enseñé la chaqueta.
-La olvidó-murmuré sin apartar la vista de la chaqueta.
-No, no la olvidó-replicó Cris-.Es su chaqueta favorita, nunca la olvidaría.
Tras agradecerle el haberme traído le dije:
-¿Crees que nos recuperaremos de esto?
-No lo creo, estoy segura de ello.
Suspiré y bajé del coche. Saqué mi pequeña maleta del maletero y entré en casa antes de resfriarme. Cuando llegué mi madre me abrazó afusivamente. Traté de corresponder a su abrazo de la misma forma.
Ella intuyó que tenía muchas ganas de estar sola así que me dejó descansar en mi habitación. Pero yo no tenía sueño y ni siquiera había dormido nada el día anterior. Solo me senté en el suelo junto a mi cama, con la chaqueta de Zayn sobre los hombros como me la solía poner él, perdida en mis pensamientos. Odiaba ser tan jodidamente débil. Yo no era débil.
No sé cuántas horas estuve en esa posición. Ni si había oscurecido o no. Lo único que sabía era que lo echaba de menos terriblemente. Los ojos no se me cerraron ni a las tres de la mañana. Mi móvil vibró. Me llevé una mano al pantalón vaquero corto y lo saqué con lentitud. Un nombre iluminaba la pantalla: Zayn. No tuve tiempo de reaccionar porque me di cuenta de que era un mensaje. Presioné la tecla de "abrir" automáticamente con un nudo en la garganta."How is it going? Miss you so bad..."
Tan simple pero cargado de sentimiento. No me quedaban lágrimas ya y lo único que podía hacer era responderle lo antes posible. En Londres también eran las tres de la mañana.
"I Can't sleep. Love you, Zayn."
Suspiré una vez más. Tan lejos, tan cerca a la vez. Él no tardó mucho en contestar.
"And I love you. Try to sleep, babe."
Tenía unas terribles ganas llorar pero me aguanté. Se me haría extraño no volver a besarlo, no hablar cada día...y sería muy duro tratar de olvidarlo. Subí a la cama, cerré los ojos y traté de hacer lo que él me había dicho.
Los próximos días mi madre se ocupó en dejarme la mente tan ocupada que apenas me dio tiempo para pensar en Zayn y los demás. Teníamos que ir a todos los lados para hacer el papeleo del viaje, los libros y blablabla. Solo pude acordarme de ellos cuando recibí algunos mensajes suyos. Harry fue el primero en mandarme un sms diciendo:"¡Buena suerte en EE.UU! Ven pronto o iré a buscarte yo :)". Louis me mandó otro a los tres minutos:"Wohooo! Una cosa, ¿has visto tú mis zanahorias??... ¡Os echamos de menos!:S". Eleanor me llamó a casa pero no estaba, así que también me mandó un sms deseándome un buen viaje a Estados Unidos y diciéndome que me hiciera Twitter para no perder el contacto. Niall me envió un sms con un "vuelve prontoooo" y a Liam se lo envié yo el día de su cumpleaños. Supuse que Cris lo estaría pasado fatal. Decidí llamarla. Quedamos casi todos los días para comprar ropa junto con Andrea, Israel y Brianda que también iban a California por una beca que recibieron. Cris me contó que Luke y ella se habían hecho muy amigos y que de casualidad se iba de viaje a EE.UU...Y Eric y su hermana Clara ya vivían allí así que íbamos a encontrarnos a muuuucha gente. Menos a los chicos...
El tiempo pasaba muy lento. Quería borrar los últimos tres meses de un plumazo y empezar de nuevo. Mi madre me compró un iPhone como regalo de despedida (lloró como una mártir el día de irme) así que cambié de número de teléfono. Estaría un año fuera. Le prometí a mi madre que estaría bien y que en vacaciones no saldría de la casa de mis primas en Nueva York.
Cuando llegué al aeropuerto, a principios de octubre, me encontré con Cris, Andrea, Brianda e Israel esperándome junto a sus respectivas familias. Menos la familia de Cris, que estaba en Londres y ella iría a visitarlos en las vacaciones de navidad. No veía a mis amigos desde antes de la ferias, cuando fuimos de compras, porque yo no me encontraba con ganas de fiesta.
Los saludé de lejos con una sonrisa.
-Anyi, ¿vas a buscar a Zayn?-me preguntó mi primo tirándome del vestido blanco.
Callé y le sonreí débilmente mientras negaba con la cabeza.
-Alex, Anyi se va a estudiar a Estados Unidos, despídete...-susurró mi tía agachándose.
Puse mi mejilla a su altura para que me dira un beso y le sonreí cuando puso cara de pena.
-Volveré-le prometí.
Alex me devolvió la sonrisa y agitó su mano en el aire cuando me marché hacia la terminal 4 del aeropuerto de Madrid acompañada de mis amigos.
-California here we come!!!!-gritó Cris haciendo que todo el mundo se girara hacia nosotros.
Quise reírme con aquello pero no lo hice. Cris me pasó el brazo por los hombros.
-¿Cómo estás?
-No tan bien como tú, pero bien.
-¿Empezamos de cero a partir de ya?
-¿Qué quieres decir?-le pregunté mientras observaba cómo Isra le ponía una pegatina amarilla a Andrea sin que se diera cuenta en la espalda.
-Ya sabes, olvidarlo todo en cuanto pongamos un pie en el avión.
-Yo ya lo he olvidado, Cris.
-Me jode verte así sin sonreír...en cuanto lleguemos allí voy a buscarte a un guaperas.
-Déjalo, estoy bien. De verdad.
Me miró, desconfiada.
-Nos tienes a nosotras-intervino Andrea pegándole una colleja a Isra y quitándose el papel de la espalda.
-Eso, aquí estamos todos para volvernos locos contigo de fiesta por... ¡CALIFORNIAAAAAAA!-Israel salió corriendo delante de nosotras hacia la puerta de embarque.
-¡Locooo esperaaaa!-Brianda corrió tras él.
-¡Eeeeeeh esperaaaad!-Andrea tiró de su mini-maleta.
Cris cogió mi mano de pronto.
-Vamos-tiró de mí riéndose y corrimos como niñas.
Había que empezar de nuevo. Pero a lo grande.
El vuelo fue larguísimo. ¿Once horas, doce? Ni idea, pasé del tema durante todo el vuelo. Los aviones me daban miedo y quise distraerme. Me puse a escuchar música, leí "Lovely Bones" pero Isra me lo quitó de un manotazo diciendo "deja de leer libros de niñas violadas y asesinadas, no seas siniestra" y poniéndome en las manos "Los juegos del hambre" con una sonrisa de oreja a oreja. Leí el resumen y me pareció bastante interesante. Estuve leyendo como dos horas y después traté de ver la peli aburrida que pusieron. Dormí, leí, no quise probar la comida, discutí con Cris porque no me dejaba tranquila hablándome de McFly...en fin, el vuelo más largo del mundo.
Cuando llegamos al aeropuerto de Los Ángeles, me dolía la cabeza y seguía teniendo sueño así que no hablé hasta que llegamos a la universidad.Solo coincidiría en Alemán y en Francés con Andrea, con Brianda en nada por desgracia, con Cris en Francés al igual que con Andrea.
Yo iba a hacer la carrera de periodismo, Andrea haría filología hispánica, Israel iba a una universidad cercana, una de arte puesto que iba a ser actor o director de cine. Brianda estaba en otro campus pero en nuestra misma universidad y había elegido medicina. Cris, estudiaría criminología.
Cuando llegamos al campus fuimos a nuestras habitaciones cargadas de maletas como si nos fuésemos a quedar unos diez años allí.
Agradecí compartir habitación con Andrea, la de Cris estaba muy pegada a la nuestra y la de Brianda estaba al otro lado del nuestro campus. Israel se había cogido un taxi para irse a su uni y prometió venirnos a ver al día siguiente que era domingo.
Dejé mis maletas y me tiré sobre la cama. Andrea me miró, alzando una ceja.
-¿Qué?-le pregunté.
-¿Vas a pasar todo el curso con esa actitud de paso de todo?
-Es que paso de todo.
-Vamos afuera a tomar un helado, el tiempo es genial...estamos en Los Ángeles.
-Ve tú, yo tengo sueño.
Andrea me cogió del brazo y tiró de mí.
-Te obligo-me puso en pie.
Yo me deshice de su brazo y me quejé un rato pero después a regañadientes decidí dar una vuelta con ella. Me puse las Ray-Ban negras y los cascos con la música a tope mientras íbamos a buscar a Cris.
Cris se había puesto unos pantalones cortos con una blusa azul eléctrico que le sentaba de maravilla.
-Voy a ligar con todos.
-¿Ya? Pero si pasado mañana empiezan las clases, espera un poco-le dijo Andrea.
-Bah, es que no sabéis quién viene a estudiar aquí que llega mañana...
-¿Quién?
-Luc.
-¿Luc?
-Luc.
-¿Luc?
-Que sí, Luc.
-¿Luuuuc?
-Sí, Luc, ¿nunca habéis oído ese nombre o qué?-las corté yo de mala leche.
-Calm down, chill out señorita borde-dijo Cris.
La miré mal un momento y sin querer me choqué contra una chica que venía de frente.
-¿Quieres mirar por dónde vas hija mía?
-Aplícate el cuento-le dije yo,alzando las cejas.
Ella me dirigió una mirada asesina. Me di cuenta de que llevaba en la mano un uniforme de animadora amarillo y negro.
-Marta, vamos-le dijo el chico que estaba a su lado cogiéndola de la mano.
La tal Marta me volvió a mirar de arriba a abajo y con una sonrisa forzada se fue.
En fin...
Salimos fuera y fuimos a donde todos los chicos americanos jugaban al fútbol...americano. Como diez chicos comenzaron a rodear a Cris y a hacerle preguntas cuando ella se sentó en las gradas a mirarles jugar junto a nosotras. Yo les ignoré o traté de mandarles a la mierda educadamente..."Tú no eres él, ni tú, ni tú", pensé. Uno de ellos convenció a Andrea para jugar con él. Ella se negó pero luego para que el pesado ese la dejase en paz aceptó. La vi darle un patadón al balón ovalado que atravesó el campo en dirección al público y aterrizó en la cabeza de un chico que estaba sentado leyendo un libro.
El chico flipó en colores y se llevó la mano a la cabeza. Andrea se mordió el labio y corrió hacia él para saber si estaba bien.
-¡Lo siento!-le dijo cuando llegó.
-No pasa na... ¿Andrea?
-¿Logan? ¿Lerman? ¿Qué...?
-Wow, ¿tienes tendencia a darme golpes con los balones?-rió él.
-No, no, yo...lo siento. Me alegro de verte y eso...supongo.
Andrea parecía querer sonreír como una estúpida pero se reprimía.
-¿Supones?
-Sí.
-Qué dura eres conmigo. Yo te echaba de menos, aquí las chicas no tienen mucho cerebro y no puedo hablar con ellas.
-Ya...bueno, aquí estoy.
-Sí...estás aquí-se metió las manos en los bolsillos-,y yo también...qué raro.
-Lo sé, ¿qué vas a hacer?
-Invitarte al cine.
-No, ¿qué carrera vas a hacer?
-Ah, eso...-él se sonrojó-filología inglesa.
-Yo hispánica.
-Mola, me gusta.
Y luego se pusieron a hablar de más cosas como si fueran amigos de infancia que se habían vuelto a reencontrar. Qué monos.
Yo dejé a Cris con los deportistas y me fui a la cafetería a escuchar música. Era increíble que estuviésemos en Los Ángeles y yo no me lo estuviera pasando bien. Era una estúpida por seguir pensando en lo mismo, pero así estaba el panorama.
-Perdona, ¿sabes dónde está el baño?-me preguntó la voz de un chico.
Yo no alcé los ojos. Me sonaba a uno de los memos deportistas de antes así que contesté con tirantez sin mirarle. Y era evidente dónde estaba el baño, lo ponía un cartel enorme. Menuda excusa más estúpida para ligar.
-Está ahí en frente.
-Ya, bueno, es que no lo veo.
Suspiré largamente. ¿De verdad se podía ser más imbécil?
-Pues tienes un problema.
-Lo sé, por eso te lo preguntaba-susurró.
Alcé la vista hacia él para insultarle pero me quedé flipando al ver que unas gafas negras adornaban su cara y un bastón gris largo estaba en su mano.
-Dios, lo siento, no sabía que eras...
-Da igual-rió él-, suele pasar.
-Ehm, ya...-tierra trágame ya-El baño está por aquí.
Me levanté y le guié hasta donde él me había pedido.
-Gracias-dijo antes de entrar con una sonrisa mostrando unos dientes blancos y perfectos.
Era guapo hasta decir basta el tío. Tenía el pelo rubio oscuro y un lunar bastante sexy encima de la comisura del labio. Y yo era una mema de narices...ni siquiera respeto a la gente ciega...me sentí fatal. Quise pegarme en toda la cara.
Volví a mi sitio y me acabé el batido de vainilla que había pedido. El chico ciego salió del baño justo cuando me levanté y me volví a cruzar con él en la puerta.
-Gracias de nuevo-me sonrió cuando le abrí la puerta.
-¿Cómo sabes que soy yo?
-Porque eres la única chica aquí que es tan amable.
-No creo...
-Sean.
-Sean-repetí.
-¿Y tú eres...?
-Anyelina.
-Bonito nombre-volvió a sonreír.
Contagiaba la felicidad el tío.
-Gracias, ¿puedes volver solo?
-¡Claro!
-Vale y...-suspiré-disculpa lo de antes, no tengo un buen día.
Él sacudió la cabeza y siguió sonriendo.
-A todos nos pasa, no es culpa tuya, está olvidado-me dijo-.Adiós.
-Adiós-me despedí.
Un tipo majo. Logan tenía razón, muchos tíos y tías tontos pero siempre hay alguien mejor por ahí.
Cuando la melodía de Nowhere Left To Run se expandió por el coche y llegó a mis oídos, mi corazón se encogió de nuevo. Tal vez fue mi imaginación pero era como si Zayn estuviera llorando en ese instante, como si Liam también lo estuviese haciendo y como si cada vez que el coche avanzaba un centímetro más hacia nuestra ciudad el avión avanzaba un kilómetro en sentido contrario.
No me dio miedo llorar delante de Cris, sorprendentemente no me resultó incómodo. Tampoco quise pensar en lo que se le estaría pasando por la cabeza a Zayn o en si nos volveríamos a ver algún día. Aquella espera, fuese cuando fuese, nos mataría. Me mataría.
Cris dio un frenazo involuntariamente cuando un memo se metió por delante de ella en una rotonda al llegar a la ciudad. Por culpa de la fuerte lluvia no se podía ver muy bien. Cris estampó la palma de la mano contra el claxon y resopló.
-Mira a ver si viene alguien "porfa", que voy a aparcar-me pidió escondiéndose el pelo detrás de la oreja.
Me giré.
-Puedes-susurré. Mis ojos se fijaron en una chaqueta gris que descansaba en los asientos del final.
Cuando Cris paró el coche y aparcó me quité el cinturón y me colé entre el espacio de los asientos hasta llegar atrás.
-¿Qué haces?
-¡Au!-mi cabeza se dio contra el techo del coche cuando conseguí alcanzar la chaqueta de universidad gris. Sí, la que vi el primer día de clase. La inolvidable chaqueta de Zayn.
Volví al asiento delantero junto a Cris y le enseñé la chaqueta.
-La olvidó-murmuré sin apartar la vista de la chaqueta.
-No, no la olvidó-replicó Cris-.Es su chaqueta favorita, nunca la olvidaría.
Tras agradecerle el haberme traído le dije:
-¿Crees que nos recuperaremos de esto?
-No lo creo, estoy segura de ello.
Suspiré y bajé del coche. Saqué mi pequeña maleta del maletero y entré en casa antes de resfriarme. Cuando llegué mi madre me abrazó afusivamente. Traté de corresponder a su abrazo de la misma forma.
Ella intuyó que tenía muchas ganas de estar sola así que me dejó descansar en mi habitación. Pero yo no tenía sueño y ni siquiera había dormido nada el día anterior. Solo me senté en el suelo junto a mi cama, con la chaqueta de Zayn sobre los hombros como me la solía poner él, perdida en mis pensamientos. Odiaba ser tan jodidamente débil. Yo no era débil.
No sé cuántas horas estuve en esa posición. Ni si había oscurecido o no. Lo único que sabía era que lo echaba de menos terriblemente. Los ojos no se me cerraron ni a las tres de la mañana. Mi móvil vibró. Me llevé una mano al pantalón vaquero corto y lo saqué con lentitud. Un nombre iluminaba la pantalla: Zayn. No tuve tiempo de reaccionar porque me di cuenta de que era un mensaje. Presioné la tecla de "abrir" automáticamente con un nudo en la garganta."How is it going? Miss you so bad..."
Tan simple pero cargado de sentimiento. No me quedaban lágrimas ya y lo único que podía hacer era responderle lo antes posible. En Londres también eran las tres de la mañana.
"I Can't sleep. Love you, Zayn."
Suspiré una vez más. Tan lejos, tan cerca a la vez. Él no tardó mucho en contestar.
"And I love you. Try to sleep, babe."
Tenía unas terribles ganas llorar pero me aguanté. Se me haría extraño no volver a besarlo, no hablar cada día...y sería muy duro tratar de olvidarlo. Subí a la cama, cerré los ojos y traté de hacer lo que él me había dicho.
Los próximos días mi madre se ocupó en dejarme la mente tan ocupada que apenas me dio tiempo para pensar en Zayn y los demás. Teníamos que ir a todos los lados para hacer el papeleo del viaje, los libros y blablabla. Solo pude acordarme de ellos cuando recibí algunos mensajes suyos. Harry fue el primero en mandarme un sms diciendo:"¡Buena suerte en EE.UU! Ven pronto o iré a buscarte yo :)". Louis me mandó otro a los tres minutos:"Wohooo! Una cosa, ¿has visto tú mis zanahorias??... ¡Os echamos de menos!:S". Eleanor me llamó a casa pero no estaba, así que también me mandó un sms deseándome un buen viaje a Estados Unidos y diciéndome que me hiciera Twitter para no perder el contacto. Niall me envió un sms con un "vuelve prontoooo" y a Liam se lo envié yo el día de su cumpleaños. Supuse que Cris lo estaría pasado fatal. Decidí llamarla. Quedamos casi todos los días para comprar ropa junto con Andrea, Israel y Brianda que también iban a California por una beca que recibieron. Cris me contó que Luke y ella se habían hecho muy amigos y que de casualidad se iba de viaje a EE.UU...Y Eric y su hermana Clara ya vivían allí así que íbamos a encontrarnos a muuuucha gente. Menos a los chicos...
El tiempo pasaba muy lento. Quería borrar los últimos tres meses de un plumazo y empezar de nuevo. Mi madre me compró un iPhone como regalo de despedida (lloró como una mártir el día de irme) así que cambié de número de teléfono. Estaría un año fuera. Le prometí a mi madre que estaría bien y que en vacaciones no saldría de la casa de mis primas en Nueva York.
Cuando llegué al aeropuerto, a principios de octubre, me encontré con Cris, Andrea, Brianda e Israel esperándome junto a sus respectivas familias. Menos la familia de Cris, que estaba en Londres y ella iría a visitarlos en las vacaciones de navidad. No veía a mis amigos desde antes de la ferias, cuando fuimos de compras, porque yo no me encontraba con ganas de fiesta.
Los saludé de lejos con una sonrisa.
-Anyi, ¿vas a buscar a Zayn?-me preguntó mi primo tirándome del vestido blanco.
Callé y le sonreí débilmente mientras negaba con la cabeza.
-Alex, Anyi se va a estudiar a Estados Unidos, despídete...-susurró mi tía agachándose.
Puse mi mejilla a su altura para que me dira un beso y le sonreí cuando puso cara de pena.
-Volveré-le prometí.
Alex me devolvió la sonrisa y agitó su mano en el aire cuando me marché hacia la terminal 4 del aeropuerto de Madrid acompañada de mis amigos.
-California here we come!!!!-gritó Cris haciendo que todo el mundo se girara hacia nosotros.
Quise reírme con aquello pero no lo hice. Cris me pasó el brazo por los hombros.
-¿Cómo estás?
-No tan bien como tú, pero bien.
-¿Empezamos de cero a partir de ya?
-¿Qué quieres decir?-le pregunté mientras observaba cómo Isra le ponía una pegatina amarilla a Andrea sin que se diera cuenta en la espalda.
-Ya sabes, olvidarlo todo en cuanto pongamos un pie en el avión.
-Yo ya lo he olvidado, Cris.
-Me jode verte así sin sonreír...en cuanto lleguemos allí voy a buscarte a un guaperas.
-Déjalo, estoy bien. De verdad.
Me miró, desconfiada.
-Nos tienes a nosotras-intervino Andrea pegándole una colleja a Isra y quitándose el papel de la espalda.
-Eso, aquí estamos todos para volvernos locos contigo de fiesta por... ¡CALIFORNIAAAAAAA!-Israel salió corriendo delante de nosotras hacia la puerta de embarque.
-¡Locooo esperaaaa!-Brianda corrió tras él.
-¡Eeeeeeh esperaaaad!-Andrea tiró de su mini-maleta.
Cris cogió mi mano de pronto.
-Vamos-tiró de mí riéndose y corrimos como niñas.
Había que empezar de nuevo. Pero a lo grande.
El vuelo fue larguísimo. ¿Once horas, doce? Ni idea, pasé del tema durante todo el vuelo. Los aviones me daban miedo y quise distraerme. Me puse a escuchar música, leí "Lovely Bones" pero Isra me lo quitó de un manotazo diciendo "deja de leer libros de niñas violadas y asesinadas, no seas siniestra" y poniéndome en las manos "Los juegos del hambre" con una sonrisa de oreja a oreja. Leí el resumen y me pareció bastante interesante. Estuve leyendo como dos horas y después traté de ver la peli aburrida que pusieron. Dormí, leí, no quise probar la comida, discutí con Cris porque no me dejaba tranquila hablándome de McFly...en fin, el vuelo más largo del mundo.
Cuando llegamos al aeropuerto de Los Ángeles, me dolía la cabeza y seguía teniendo sueño así que no hablé hasta que llegamos a la universidad.Solo coincidiría en Alemán y en Francés con Andrea, con Brianda en nada por desgracia, con Cris en Francés al igual que con Andrea.
Yo iba a hacer la carrera de periodismo, Andrea haría filología hispánica, Israel iba a una universidad cercana, una de arte puesto que iba a ser actor o director de cine. Brianda estaba en otro campus pero en nuestra misma universidad y había elegido medicina. Cris, estudiaría criminología.
Cuando llegamos al campus fuimos a nuestras habitaciones cargadas de maletas como si nos fuésemos a quedar unos diez años allí.
Agradecí compartir habitación con Andrea, la de Cris estaba muy pegada a la nuestra y la de Brianda estaba al otro lado del nuestro campus. Israel se había cogido un taxi para irse a su uni y prometió venirnos a ver al día siguiente que era domingo.
Dejé mis maletas y me tiré sobre la cama. Andrea me miró, alzando una ceja.
-¿Qué?-le pregunté.
-¿Vas a pasar todo el curso con esa actitud de paso de todo?
-Es que paso de todo.
-Vamos afuera a tomar un helado, el tiempo es genial...estamos en Los Ángeles.
-Ve tú, yo tengo sueño.
Andrea me cogió del brazo y tiró de mí.
-Te obligo-me puso en pie.
Yo me deshice de su brazo y me quejé un rato pero después a regañadientes decidí dar una vuelta con ella. Me puse las Ray-Ban negras y los cascos con la música a tope mientras íbamos a buscar a Cris.
Cris se había puesto unos pantalones cortos con una blusa azul eléctrico que le sentaba de maravilla.
-Voy a ligar con todos.
-¿Ya? Pero si pasado mañana empiezan las clases, espera un poco-le dijo Andrea.
-Bah, es que no sabéis quién viene a estudiar aquí que llega mañana...
-¿Quién?
-Luc.
-¿Luc?
-Luc.
-¿Luc?
-Que sí, Luc.
-¿Luuuuc?
-Sí, Luc, ¿nunca habéis oído ese nombre o qué?-las corté yo de mala leche.
-Calm down, chill out señorita borde-dijo Cris.
La miré mal un momento y sin querer me choqué contra una chica que venía de frente.
-¿Quieres mirar por dónde vas hija mía?
-Aplícate el cuento-le dije yo,alzando las cejas.
Ella me dirigió una mirada asesina. Me di cuenta de que llevaba en la mano un uniforme de animadora amarillo y negro.
-Marta, vamos-le dijo el chico que estaba a su lado cogiéndola de la mano.
La tal Marta me volvió a mirar de arriba a abajo y con una sonrisa forzada se fue.
En fin...
Salimos fuera y fuimos a donde todos los chicos americanos jugaban al fútbol...americano. Como diez chicos comenzaron a rodear a Cris y a hacerle preguntas cuando ella se sentó en las gradas a mirarles jugar junto a nosotras. Yo les ignoré o traté de mandarles a la mierda educadamente..."Tú no eres él, ni tú, ni tú", pensé. Uno de ellos convenció a Andrea para jugar con él. Ella se negó pero luego para que el pesado ese la dejase en paz aceptó. La vi darle un patadón al balón ovalado que atravesó el campo en dirección al público y aterrizó en la cabeza de un chico que estaba sentado leyendo un libro.
El chico flipó en colores y se llevó la mano a la cabeza. Andrea se mordió el labio y corrió hacia él para saber si estaba bien.
-¡Lo siento!-le dijo cuando llegó.
-No pasa na... ¿Andrea?
-¿Logan? ¿Lerman? ¿Qué...?
-Wow, ¿tienes tendencia a darme golpes con los balones?-rió él.
-No, no, yo...lo siento. Me alegro de verte y eso...supongo.
Andrea parecía querer sonreír como una estúpida pero se reprimía.
-¿Supones?
-Sí.
-Qué dura eres conmigo. Yo te echaba de menos, aquí las chicas no tienen mucho cerebro y no puedo hablar con ellas.
-Ya...bueno, aquí estoy.
-Sí...estás aquí-se metió las manos en los bolsillos-,y yo también...qué raro.
-Lo sé, ¿qué vas a hacer?
-Invitarte al cine.
-No, ¿qué carrera vas a hacer?
-Ah, eso...-él se sonrojó-filología inglesa.
-Yo hispánica.
-Mola, me gusta.
Y luego se pusieron a hablar de más cosas como si fueran amigos de infancia que se habían vuelto a reencontrar. Qué monos.
Yo dejé a Cris con los deportistas y me fui a la cafetería a escuchar música. Era increíble que estuviésemos en Los Ángeles y yo no me lo estuviera pasando bien. Era una estúpida por seguir pensando en lo mismo, pero así estaba el panorama.
-Perdona, ¿sabes dónde está el baño?-me preguntó la voz de un chico.
Yo no alcé los ojos. Me sonaba a uno de los memos deportistas de antes así que contesté con tirantez sin mirarle. Y era evidente dónde estaba el baño, lo ponía un cartel enorme. Menuda excusa más estúpida para ligar.
-Está ahí en frente.
-Ya, bueno, es que no lo veo.
Suspiré largamente. ¿De verdad se podía ser más imbécil?
-Pues tienes un problema.
-Lo sé, por eso te lo preguntaba-susurró.
Alcé la vista hacia él para insultarle pero me quedé flipando al ver que unas gafas negras adornaban su cara y un bastón gris largo estaba en su mano.
-Dios, lo siento, no sabía que eras...
-Da igual-rió él-, suele pasar.
-Ehm, ya...-tierra trágame ya-El baño está por aquí.
Me levanté y le guié hasta donde él me había pedido.
-Gracias-dijo antes de entrar con una sonrisa mostrando unos dientes blancos y perfectos.
Era guapo hasta decir basta el tío. Tenía el pelo rubio oscuro y un lunar bastante sexy encima de la comisura del labio. Y yo era una mema de narices...ni siquiera respeto a la gente ciega...me sentí fatal. Quise pegarme en toda la cara.
Volví a mi sitio y me acabé el batido de vainilla que había pedido. El chico ciego salió del baño justo cuando me levanté y me volví a cruzar con él en la puerta.
-Gracias de nuevo-me sonrió cuando le abrí la puerta.
-¿Cómo sabes que soy yo?
-Porque eres la única chica aquí que es tan amable.
-No creo...
-Sean.
-Sean-repetí.
-¿Y tú eres...?
-Anyelina.
-Bonito nombre-volvió a sonreír.
Contagiaba la felicidad el tío.
-Gracias, ¿puedes volver solo?
-¡Claro!
-Vale y...-suspiré-disculpa lo de antes, no tengo un buen día.
Él sacudió la cabeza y siguió sonriendo.
-A todos nos pasa, no es culpa tuya, está olvidado-me dijo-.Adiós.
-Adiós-me despedí.
Un tipo majo. Logan tenía razón, muchos tíos y tías tontos pero siempre hay alguien mejor por ahí.

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