sábado, 16 de junio de 2012
Gominolas, camisas de cuadros y manos en los bolsillos
Narra Andrea:
Por la mañana no tenía tanta emoción como por la noche, sino que estaba nerviosa. No era que no me fiase de Logan, si hubiese tenido alguna intención más allá de lo normal lo habría intentado por la noche, cuando estábamos solos en la oscuridad y desde luego no habría sido tan amable. Pero eso no cambiaba el hecho de que había invitado a casa a un chico al que acababa de conocer, iba a ser muy extraño, sobre todo porque ambos éramos muy tímidos, a pesar de todo lo que habíamos hablado por la noche.
En el desayuno, Cris se sentó a mi lado para interrogarme sobre Logan y lo que habíamos hecho. Le conté todo, incluídas mis dudas sobre lo de esa tarde, y me dijo que fuese a hablar con Anyelina, que estaba mala en su habitación… y sí, ella también me preguntó por Logan. Creo que las dos pensaban que había pasado más de lo que yo les contaba, por eso insistí en no quedarme sola esa tarde, cuando viniese Logan, y Anyelina me dijo que no me preocupase porque, como estaba mala, estaría allí.
Cuando fui a vestirme elegí algo bonito pero sencillo, no quería que nadie más pensara que Logan y yo estábamos saliendo realmente como novios. Elegí una camisa de manga corta a cuadros y unos pantalones vaqueros cortos por la rodilla. Me recogí los mechones de la frente en un tupé y me até una bandana roja con el lazo hacia arriba como diadema. No me maquillé excepto por la raya de los ojos y un brillo de labios de cereza.
Nada más terminar de prepararme sonó el timbre. En la puerta estaba Logan, vestido también con vaqueros y una camisa de cuadros parecida a la mía.
-Veo que compartimos otra cosa-señaló mi mano derecha, metida en el bolsillo, igual que la suya-.
-Sí, es una manía, siempre tengo las manos en los bolsillos.
-A mí me pasa lo mismo.
Entró en casa y la luz de la tarde le dio en la cara; por fin pude ver sus ojos.
-Lo sé, son muy raros, ¿verdad?- se dio cuenta de que los estaba mirando- Es una mutación muy rara.
-Eres la única persona que conozco con la mitad del ojo verde y la otra azul, no sabía ni que eso podía pasar, pero son bonitos.
Puso su sonrisa de morirse de timidez.
-Esto es para ti-me tendió una copita de champán de plástico de colores llena de gominolas de colores con formas raras-. La he visto en una tienda cuando venía y he pensado que es de mala educación ir a una casa sin llevar algo al anfitrión.
-Me va a dar pena comérmelas, son muy bonitas… gracias, Logan. Voy a esconderlas para que nadie se las coma-y para que no pensasen que había algo entre nosotros, pero eso no se lo dije-. Siéntate, ahora traigo algo de comer.
Cuando volví me lo encontré sentado en la esquina del sofá con cara de estar perdido; a él también le parecía que la situación era algo incómoda.
-Relájate, que no te voy a comer, prefiero las palomitas-le ofrecí el cuenco y una lata de Coca-Cola-.
-Gracias. ¿Te has dado cuenta de que vamos vestidos casi igual?
-Es una señal del destino, estábamos destinados a conocernos. ¿Has traído alguna película? Aquí no hay muchas.
-No encontré ninguna que nos pudiese gustar o que no hubiésemos visto. Solo una de Stana Katic, que me dijiste que te gustaba, pero no me pareció muy apropiada, For lovers only. ¿Sabes cuál es?
-Sí, claro- era una película que, como su propio título dice, es solo para amantes, así que cambié rápidamente de tema-. Tengo Drácula, es mi favorita.
-Está bien, ponla.
Seguimos hablando durante la película. Ya casi era como si nos conociésemos de toda la vida. A mitad de la película cambié de postura y, casi involuntariamente, me apoyé en Logan, que a su vez se apoyó en mí. Estábamos tan a gusto así que ni nos movimos cuando empezamos a oír gritos y ruidos por la casa.
-¿Qué pasa?-susurró Logan.
-No sé, pasa a veces. Se ponen a gritar, corren desnudos… y eso por no hablar de los… “ruidos nocturnos”…
-¿Los del… celo?
-Sí. No sé ni cómo conseguí dormir anoche. Los quiero mucho, pero a veces es como vivir en un zoo.
-O sea, que agradeces haberme pegado en la cara con el balón, ¿no?
-¿Por qué iba a hacer eso?
-Porque si no lo hubieses hecho no nos habríamos conocido; yo estaría aburrido y tú estarías en el zoo.
-Al menos me das una excusa para alejarme de sus culebrones un rato.
Cuando acabó la película ya no se oían gritos.
-¿Nos podemos volver a ver mañana?-me preguntó cuando se iba a ir.
-No sé si hay algo planeado. ¿Nos llamamos cuando sepamos qué vamos a hacer?
-Vale. Te llamaré.
Sacamos las manos de los bolsillos y nos dimos un abrazo. Empezaba a quererle de verdad como un amigo.
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