Narra Anyelina:
Cogí a Liam del brazo y me lo llevé fuera de malas maneras.
-¿Qué mierdas está pasando, Liam?
Liam no contestó en seguida. Parecía estar hecho polvo.
-Mira, Anyelina, no sé qué pensar ahora mismo. Esto es muy complicado. Cris es complicada.
No se lo negué. Cris estaba más confusa que Harry.
-Pero ella también lo está pasando mal. Está enferma y no sabe a quién quiere realmente. Más lo de su padre y su madre...Tienes que entenderla.
-Es bipolar.
Pues igual que Zayn. Bueno, Zayn había cambiado mucho conmigo.
-Liam...ponte en su lugar.
-Ya lo hago...y la entiendo. Pero también lo veo desde mi punto de vista y no aguanto más. Pasaremos a la historia como la pareja que solo duró dos días. Sábado y domingo.
-Sé que es complicada la situación pero... ¿no quieres volver a intentarlo?
-No sé si quiero. Tampoco quiero averiguarlo. Prefiero parar esto antes de que nos hagamos más daño.
Le miré durante un momento, tratando de saber si iba en serio realmente. Sí. Pero tampoco quería dejarla, lo estaba pasando fatal. Y su decisión era la correcta y la mejor para los dos.
-Tienes razón, supongo.
-Gracias por entenderlo. Y... ¿puedes hacerme un favor?
-Dime.
-Házselo saber a Cris...que la sigo queriendo quiero decir. Díselo aunque ya no sirva de nada. Quiero que lo sepa.
Liam Payne, el chico romántico y dulce se dio la vuelta, con la cabeza medio baja y se fue. Me quedé allí parada, pensando, largo rato. No quería entrar dentro porque las cosas que me había dicho Liam me habían hecho reflexionar. Qué difícil era todo aquello. Qué difícil era equivocarse, o tratar de hacer las cosas bien. Más difícil aún era el mero hecho de querer a dos personas a la vez y quedarte sin ninguna. No quería que me pasara eso, no podía permitir que lo que sentía por Zayn se rompiera por Harry. Por un sentimiento que estaba creciendo. No podía dejar que ese sentimiento se hiciera más grande. Tenía que quedarse estancado en el fondo de mi corazón y si Harry lo comprendía sería lo mejor que me pudiera pasar.
No sentí las gotas de lluvia hasta que alguien situó por encima de mi cabeza cierta chaqueta gris de universidad americana que vi el primer día de clase.
-¿Estás bien? Te estás empapando-Zayn tenía los brazos alzados a mi lado, sosteniendo la chaqueta.
Le miré intensamente a los ojos. Ya no era simple belleza, era todo en él. Me di cuenta en ese momento de que todo debería seguir como estaba, de que si Harry y yo no nos llegamos a besar en la fiesta era porque Zayn era el verdadero.
-Cuando me miras así me das miedo-bromeó Zayn.
-Estúpido.
-Eres una idiota muy adorable cuando te enfadas. Por eso lo hago.
-Creí que era adorable siempre.
Zayn rió y me dio un rápido beso en los labios.
-Para mi eres perfecta siempre porque...
-¿Me quieres?
-Vamos dentro. Mi chaqueta está hecha una sopa.
No dije nada, pero bajé sus brazos, haciendo que nos mojáramos los dos. Esperé la respuesta.
-Nunca he dicho que te quería.
-No, no lo hiciste. No lo has hecho.
-No. Lo dijiste tú. Quise decirlo pero me interrumpiste.
-Está bien. Di lo que ibas a decir.
-Te quiero.
En mi mente no cabía nada más que esas dos palabras, tres en inglés. No había ningún espacio en mi cerebro que no estuviese ocupado por lo que él acababa de decir. Por eso no me importó la lluvia sobre mi cabeza, sobre mi pelo alisado a conciencia aquella mañana. Me dio igual que se me mojara la ropa.
-Zayn-dije cuando pude hablar.
-Esto es muy cursi-me interrumpió el-.Pero es verdad.
-Zayn.
-¿Si?
-No quiero que esto salga mal, porque yo también te quiero y...-no quise pensar en las palabras de Harry, lo estropearían todo.
Zayn me miró con aquellos ojos marrones tan increíblemente perfectos. Él tampoco parecía sentir cómo las gotas de lluvia le caían por las puntas de su pelo hasta llegar al suelo ni como la camiseta se le había empezado a trasparentar (dios que cuerpo, señores).
Zayn me cogió de la cintura y me plantó el beso más increíble que me habían dado en la vida. Tan suave al principio y tan apasionado al final. Fue perfecto. Y por unos instantes no sabía dónde me encontraba, si el mundo giraba o no, si respiraba o estaba muerta. Solo sabía que él me besaba de aquella forma tan suya y de que yo no quería dejarlo nunca. Por eso cuando Zayn finalizó el beso, con delicadeza, me llevé un gran chasco.
-Estás hecha un "charco", y te vas a resfriar-me dijo abrazándome-, vamos dentro.
Sonreí y hundí mi cara en su pecho. No quería que se acabara nunca. Por nada del mundo.
Cogí a Liam del brazo y me lo llevé fuera de malas maneras.
-¿Qué mierdas está pasando, Liam?
Liam no contestó en seguida. Parecía estar hecho polvo.
-Mira, Anyelina, no sé qué pensar ahora mismo. Esto es muy complicado. Cris es complicada.
No se lo negué. Cris estaba más confusa que Harry.
-Pero ella también lo está pasando mal. Está enferma y no sabe a quién quiere realmente. Más lo de su padre y su madre...Tienes que entenderla.
-Es bipolar.
Pues igual que Zayn. Bueno, Zayn había cambiado mucho conmigo.
-Liam...ponte en su lugar.
-Ya lo hago...y la entiendo. Pero también lo veo desde mi punto de vista y no aguanto más. Pasaremos a la historia como la pareja que solo duró dos días. Sábado y domingo.
-Sé que es complicada la situación pero... ¿no quieres volver a intentarlo?
-No sé si quiero. Tampoco quiero averiguarlo. Prefiero parar esto antes de que nos hagamos más daño.
Le miré durante un momento, tratando de saber si iba en serio realmente. Sí. Pero tampoco quería dejarla, lo estaba pasando fatal. Y su decisión era la correcta y la mejor para los dos.
-Tienes razón, supongo.
-Gracias por entenderlo. Y... ¿puedes hacerme un favor?
-Dime.
-Házselo saber a Cris...que la sigo queriendo quiero decir. Díselo aunque ya no sirva de nada. Quiero que lo sepa.
Liam Payne, el chico romántico y dulce se dio la vuelta, con la cabeza medio baja y se fue. Me quedé allí parada, pensando, largo rato. No quería entrar dentro porque las cosas que me había dicho Liam me habían hecho reflexionar. Qué difícil era todo aquello. Qué difícil era equivocarse, o tratar de hacer las cosas bien. Más difícil aún era el mero hecho de querer a dos personas a la vez y quedarte sin ninguna. No quería que me pasara eso, no podía permitir que lo que sentía por Zayn se rompiera por Harry. Por un sentimiento que estaba creciendo. No podía dejar que ese sentimiento se hiciera más grande. Tenía que quedarse estancado en el fondo de mi corazón y si Harry lo comprendía sería lo mejor que me pudiera pasar.
No sentí las gotas de lluvia hasta que alguien situó por encima de mi cabeza cierta chaqueta gris de universidad americana que vi el primer día de clase.
-¿Estás bien? Te estás empapando-Zayn tenía los brazos alzados a mi lado, sosteniendo la chaqueta.
Le miré intensamente a los ojos. Ya no era simple belleza, era todo en él. Me di cuenta en ese momento de que todo debería seguir como estaba, de que si Harry y yo no nos llegamos a besar en la fiesta era porque Zayn era el verdadero.
-Cuando me miras así me das miedo-bromeó Zayn.
-Estúpido.
-Eres una idiota muy adorable cuando te enfadas. Por eso lo hago.
-Creí que era adorable siempre.
Zayn rió y me dio un rápido beso en los labios.
-Para mi eres perfecta siempre porque...
-¿Me quieres?
-Vamos dentro. Mi chaqueta está hecha una sopa.
No dije nada, pero bajé sus brazos, haciendo que nos mojáramos los dos. Esperé la respuesta.
-Nunca he dicho que te quería.
-No, no lo hiciste. No lo has hecho.
-No. Lo dijiste tú. Quise decirlo pero me interrumpiste.
-Está bien. Di lo que ibas a decir.
-Te quiero.
En mi mente no cabía nada más que esas dos palabras, tres en inglés. No había ningún espacio en mi cerebro que no estuviese ocupado por lo que él acababa de decir. Por eso no me importó la lluvia sobre mi cabeza, sobre mi pelo alisado a conciencia aquella mañana. Me dio igual que se me mojara la ropa.
-Zayn-dije cuando pude hablar.
-Esto es muy cursi-me interrumpió el-.Pero es verdad.
-Zayn.
-¿Si?
-No quiero que esto salga mal, porque yo también te quiero y...-no quise pensar en las palabras de Harry, lo estropearían todo.
Zayn me miró con aquellos ojos marrones tan increíblemente perfectos. Él tampoco parecía sentir cómo las gotas de lluvia le caían por las puntas de su pelo hasta llegar al suelo ni como la camiseta se le había empezado a trasparentar (dios que cuerpo, señores).
Zayn me cogió de la cintura y me plantó el beso más increíble que me habían dado en la vida. Tan suave al principio y tan apasionado al final. Fue perfecto. Y por unos instantes no sabía dónde me encontraba, si el mundo giraba o no, si respiraba o estaba muerta. Solo sabía que él me besaba de aquella forma tan suya y de que yo no quería dejarlo nunca. Por eso cuando Zayn finalizó el beso, con delicadeza, me llevé un gran chasco.
-Estás hecha un "charco", y te vas a resfriar-me dijo abrazándome-, vamos dentro.
Sonreí y hundí mi cara en su pecho. No quería que se acabara nunca. Por nada del mundo.

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