NARRA ANYELINA:
Era domingo y el avión pisó tierra inglesa a las nueve y media de la mañana exactamente. Ni un minuto más, ni un minuto menos. Pensé que sería un completo asco ir a estudiar a Inglaterra dos meses enteros, y después estar otros dos meses de vacaciones de verano allí mismo. Aunque tenía a Cristina esperándome no estaba del todo feliz. Sería extraño pasarse el día hablando en inglés, acostándome más pronto que nunca, dejar de salir de fiesta los viernes y todo eso. <<Asco, quiero volver>>, pensé por milésima vez mientras me quitaba el cinturón de seguridad de un manotazo y me levantaba de mi asiento.
Nada más salir del avión y recoger mis maletas (papeleo y control de seguridad aparte) me miré un poco en el mini espejo que llevaba en mi mochila y me peiné. La familia de Cristina iría a buscarme y no era el plan de ir como una indigente que necesitaba hogar.
Cuando al fin alcancé la salida empujé mi carrito con pesadez y busqué con la mirada la cabeza rubia de Cristina entre toda la gente. Cristina sería fácil de reconocer, supuse…aunque llevaba tres años sin verla puesto que se había ido a vivir a Inglaterra por motivos del trabajo de su padre. De repente me percaté de una figura de estatura media que saltaba a la vez que movía los brazos detrás de un grupo de lo que parecían ser estudiantes.
-¡Anyeee! -la inconfundible voz de Cristina gritaba como una posesa.
Le sonreí ampliamente, feliz de verla después de tanto tiempo y avancé un poco más rápido hasta que llegué a su altura. Me abrazó fuertemente y yo correspondí al abrazo levemente puesto que estaba más cansada que un corredor de maratón.
-¡Diooos, cuánto tiempo!-dijo ayudándome con el carrito-.Te he echado de menos, “more’’.
Cristina solía llamarme "more”, porque un día se le ocurrió llamarme "amore mío" y a mí se me ocurrió acortarlo a "more”. Soy rara. Lo sé, queda mejor amore.
-Y yo a ti...pensé que no nos veríamos en mil años.
Cristina se apartó un poco y dejó que pudiera saludar a su madre, a su hermana y a su hermano pequeño con dos besos. Qué amable eran por cierto. Aunque su madre, como siempre, me volvió a confundir con Liliana. Bieeeen. La perdoné por los tres años que llevaba sin verla.
-¡Venga, vamos al coche que tenemos un montón de cosas que contarnos!-exclamó Cris, pasándole el carro a su hermano y cogiéndome del brazo, llevándome tres pasos por delante de su familia-.Tengo que presentarte al chico que me gusta majeta.
-¿Eh?-pregunté, flipando-.Me perdí, no me dijiste nada de eso por teléfono.
-Ya...bueno, prefería decírtelo aquí.
La mire raro.
-Es que es mi mejor amigo-me aclaro.
Le sonreí de oreja a oreja.
-Tienes que contarme detalles, ¿eh?
-Of course, more-dijo riendo-.Por cierto, ¿cómo llevas el inglés?
-Normal...entenderé lo que digan en clase, tranquila.
-Perfect, así me gusta.
Nos metimos al coche y llegamos a su casa en unos quince minutos aproximadamente. Después de pasarnos la mañana apañándonoslas para meter mi ropa en el pequeño armario que tenía mi habitación y ordenando las cosas Cris me cogió de la mano y me sentó en la cama.
-Verás...se llama Liam.
-¿Liam? Bonito.
-Si...-dijo en un suspiro-.Es guapísimo: alto, rubio, amante de las tortugas, tiene fobia a las cucharas, es...
-¿Fobia a las cucharas?-pregunté conteniendo la risa.
-Sí-dijo ella mirándome mal-.Existe, búscalo en Google.
Me estuve riendo unos cinco minutos.
-Vale, lo siento, es gracioso-pude decir cuando me calmé.
-Bueno el caso es que me encanta pero no sé...es que solo somos amigos.
-¿Crees que le gustas?
-Necesitaba tus antiguos consejos y tus dones inexistentes de pitonisa.
-Declárale tu amor por los tenedores-dije partiéndome de risa de nuevo.
Cristina se quedo seria un segundo pero después rió conmigo.
-Ahora en serio, ¿qué hago, estúpida?
-Pues...déjame verle. ¿Tienes alguna foto suya?
Cristina se levantó de la cama y salió pitando por la puerta, hacia su habitación que estaba a un paso de la mía.
-Aquí esta-me tendió su Blackberry.
Miré al tal Liam detenidamente. Estaba sentado en la hierba y tocaba la guitarra con actitud calmada. Una monada.
-No digas que se parece a Justin Bieber.
-No se parece a Bieber, tranquila. Solo un poco el pelo.
-Se lo ha cortado.
-Pues ya está.
-¿Qué opinas?
-Buenorro.
Cris sonrió ampliamente y volvió a coger su BB.
Las horas siguientes seguimos hablando sobre el instituto, Liam, los compañeros de clase que tendríamos y demás. No estábamos juntas en la misma clase puesto que yo estaba en segundo de ciencias y ella de letras. Pero coincidíamos en francés y en geografía, por suerte. Nos fuimos a dormir pronto, teníamos que descansar. De verdad deseé que todo fuese bien y no echara tanto de menos España.
Cuando el despertador del Blackberry sonó con la canción de ‘Spacebound’ de Eminem le di un manotazo que hizo que se callera al suelo...luego me arrepentí de haberle hecho eso a mi preciosidad de BB. Me vestí rapidísimo: sudadera gris, pantalones pitillo negros, Converse grises. El pelo...bah, lo de siempre, liso y raya de lado. Bajé a toda leche y tropecé con Cris en las escaleras. Llegamos riéndonos a la mesa,...nuestra locura empezaba en plena mañana. Desayunamos en menos de tres minutos y subimos a cepillarnos lo dientes y a por la mochila. Nos despedimos y corrimos a la parada del autobús.
-Vale, cuando le veas no le intimides que es tímido.
-¿Qué?-pregunté. Me había perdido.
-Y no me le robes...
-¿Yo? ¿Eh? ¿Quién?
-¡¡¡Hey!!!-saludo una voz masculina detrás de mi.
Cuando pasó delante de mí y le dio dos besos a Cris en la mejilla me percaté de que se parecía al chico por el que estaba colada: Liam. El chico guapo (porque era guapo de cojones el tío) me miró como si fuera un alien.
-Esta en Anyelina, te dije que venía a estudiar unos meses aquí.
Liam me dio dos besos y murmuró un "Hello" muy mono por su parte. Sí, él y Cristina hacían una pareja de preciosos impresionante. Le sonreí y le dije hola también.
Mientras íbamos en el autobús Cristina intentó que Liam hiciera migas conmigo, pero como dijo, era más tímido que una piedra. Así que empecé a hablarle yo y de esa forma practicaba mi inglés. Descubrí que Liam adoraba cantar y al parecer lo hacía muy bien. Me cayó súper bien el chico. De pronto subió al autobús un chico que debía de tener nuestra edad. Su pelo era de un rizado muy suave, sus ojos verdes y su cara infantil lo hacían parecer simpático. Se sentó al lado de Liam, delante de nosotras y empezaron a hablar del partido del Manchester. Lo miré de reojo. Otro buenorro, empezaba bien el día joder.
-Se llama Harry.
-No te he preguntado.
Cristina rió.
-Es guapo, ¿a que si?
-Seh...es muy mono.
-Parece que es el chico tímido, mono como Liam pero después es un "fucker master", liga demasiado.
-Que creída es la gente.
-Pero es muy majo, es uno de los geniales amigos de Liam.
-Tiene muchos, ¿o qué?
-Tiene tres más.
Me quedé callada y volví a mirar al tal Harry, el "fucker master" ése. Aparté la mirada inmediatamente porque me miró por encima del hombro. Mierdas, no sabía disimular nada. Volví a mirar y Harry hizo lo mismo, pero esta vez me sonrió con una media sonrisa. Interesante…pero volví a apartar la mirada.
Cuando el autobús llegó al instituto yo ya me había olvidado de la sonrisa de "Hazza", como le llamaba Liam. Cristina me llevó directamente a mi primera clase: Inglés, osea Lengua inglesa. Qué ilusión........Me senté al final de la clase y saqué el libro, poniéndome en posición angelical, todo lo contrario que en España. Cuando levante la vista vi que Harry entraba por la puerta y se sentaba delante mío, seguido por un chico de pelo negro engominado hacia arriba y vestido con una chaqueta gris de estilo de universidad americana, parecida a una que yo tenía. Harry se inclinó hacia su compañero y le dijo algo bajito. Él miró "disimuladamente" en mi dirección, pareció un poco sorprendido pero después adoptó una actitud indiferente. Otro creído más a la lista, pensé.
La clase paso volando, el profesor era muy amable y me explicó algunas cosas mientras los demás hacían ejercicios. Lo entendí muy bien así que me animé un poco. Cuando sonó el timbre me apresuré en salir porque la siguiente clase era con Cristina: geografía. El chico del pelo negro se paró de repente delante de mí y choque contra él.
-Disculpa -le dije en inglés.
Él me volvió a mirar de la misma forma que antes y se apartó para dejarme pasar.
-Que caballero estas hecho, Zayn-oí que le decía Harry.
Así que el creído número uno se llamaba Zayn. Qué nombre tan raro, pero me gustaba. Visto desde cerca el chico del pelo negro era realmente guapo. Demasiado para mí diría yo. Tenía los ojos de un marrón claro casi como la miel llenos de pestañas negras muy espesas. Pero esos aires de superioridad lo habían jodido. No quise pensar en él, era mejor para mi salud mental.
Me dirigí a geografía velozmente y me senté con Cristina.
Nada más salir del avión y recoger mis maletas (papeleo y control de seguridad aparte) me miré un poco en el mini espejo que llevaba en mi mochila y me peiné. La familia de Cristina iría a buscarme y no era el plan de ir como una indigente que necesitaba hogar.
Cuando al fin alcancé la salida empujé mi carrito con pesadez y busqué con la mirada la cabeza rubia de Cristina entre toda la gente. Cristina sería fácil de reconocer, supuse…aunque llevaba tres años sin verla puesto que se había ido a vivir a Inglaterra por motivos del trabajo de su padre. De repente me percaté de una figura de estatura media que saltaba a la vez que movía los brazos detrás de un grupo de lo que parecían ser estudiantes.
-¡Anyeee! -la inconfundible voz de Cristina gritaba como una posesa.
Le sonreí ampliamente, feliz de verla después de tanto tiempo y avancé un poco más rápido hasta que llegué a su altura. Me abrazó fuertemente y yo correspondí al abrazo levemente puesto que estaba más cansada que un corredor de maratón.
-¡Diooos, cuánto tiempo!-dijo ayudándome con el carrito-.Te he echado de menos, “more’’.
Cristina solía llamarme "more”, porque un día se le ocurrió llamarme "amore mío" y a mí se me ocurrió acortarlo a "more”. Soy rara. Lo sé, queda mejor amore.
-Y yo a ti...pensé que no nos veríamos en mil años.
Cristina se apartó un poco y dejó que pudiera saludar a su madre, a su hermana y a su hermano pequeño con dos besos. Qué amable eran por cierto. Aunque su madre, como siempre, me volvió a confundir con Liliana. Bieeeen. La perdoné por los tres años que llevaba sin verla.
-¡Venga, vamos al coche que tenemos un montón de cosas que contarnos!-exclamó Cris, pasándole el carro a su hermano y cogiéndome del brazo, llevándome tres pasos por delante de su familia-.Tengo que presentarte al chico que me gusta majeta.
-¿Eh?-pregunté, flipando-.Me perdí, no me dijiste nada de eso por teléfono.
-Ya...bueno, prefería decírtelo aquí.
La mire raro.
-Es que es mi mejor amigo-me aclaro.
Le sonreí de oreja a oreja.
-Tienes que contarme detalles, ¿eh?
-Of course, more-dijo riendo-.Por cierto, ¿cómo llevas el inglés?
-Normal...entenderé lo que digan en clase, tranquila.
-Perfect, así me gusta.
Nos metimos al coche y llegamos a su casa en unos quince minutos aproximadamente. Después de pasarnos la mañana apañándonoslas para meter mi ropa en el pequeño armario que tenía mi habitación y ordenando las cosas Cris me cogió de la mano y me sentó en la cama.
-Verás...se llama Liam.
-¿Liam? Bonito.
-Si...-dijo en un suspiro-.Es guapísimo: alto, rubio, amante de las tortugas, tiene fobia a las cucharas, es...
-¿Fobia a las cucharas?-pregunté conteniendo la risa.
-Sí-dijo ella mirándome mal-.Existe, búscalo en Google.
Me estuve riendo unos cinco minutos.
-Vale, lo siento, es gracioso-pude decir cuando me calmé.
-Bueno el caso es que me encanta pero no sé...es que solo somos amigos.
-¿Crees que le gustas?
-Necesitaba tus antiguos consejos y tus dones inexistentes de pitonisa.
-Declárale tu amor por los tenedores-dije partiéndome de risa de nuevo.
Cristina se quedo seria un segundo pero después rió conmigo.
-Ahora en serio, ¿qué hago, estúpida?
-Pues...déjame verle. ¿Tienes alguna foto suya?
Cristina se levantó de la cama y salió pitando por la puerta, hacia su habitación que estaba a un paso de la mía.
-Aquí esta-me tendió su Blackberry.
Miré al tal Liam detenidamente. Estaba sentado en la hierba y tocaba la guitarra con actitud calmada. Una monada.
-No digas que se parece a Justin Bieber.
-No se parece a Bieber, tranquila. Solo un poco el pelo.
-Se lo ha cortado.
-Pues ya está.
-¿Qué opinas?
-Buenorro.
Cris sonrió ampliamente y volvió a coger su BB.
Las horas siguientes seguimos hablando sobre el instituto, Liam, los compañeros de clase que tendríamos y demás. No estábamos juntas en la misma clase puesto que yo estaba en segundo de ciencias y ella de letras. Pero coincidíamos en francés y en geografía, por suerte. Nos fuimos a dormir pronto, teníamos que descansar. De verdad deseé que todo fuese bien y no echara tanto de menos España.
Cuando el despertador del Blackberry sonó con la canción de ‘Spacebound’ de Eminem le di un manotazo que hizo que se callera al suelo...luego me arrepentí de haberle hecho eso a mi preciosidad de BB. Me vestí rapidísimo: sudadera gris, pantalones pitillo negros, Converse grises. El pelo...bah, lo de siempre, liso y raya de lado. Bajé a toda leche y tropecé con Cris en las escaleras. Llegamos riéndonos a la mesa,...nuestra locura empezaba en plena mañana. Desayunamos en menos de tres minutos y subimos a cepillarnos lo dientes y a por la mochila. Nos despedimos y corrimos a la parada del autobús.
-Vale, cuando le veas no le intimides que es tímido.
-¿Qué?-pregunté. Me había perdido.
-Y no me le robes...
-¿Yo? ¿Eh? ¿Quién?
-¡¡¡Hey!!!-saludo una voz masculina detrás de mi.
Cuando pasó delante de mí y le dio dos besos a Cris en la mejilla me percaté de que se parecía al chico por el que estaba colada: Liam. El chico guapo (porque era guapo de cojones el tío) me miró como si fuera un alien.
-Esta en Anyelina, te dije que venía a estudiar unos meses aquí.
Liam me dio dos besos y murmuró un "Hello" muy mono por su parte. Sí, él y Cristina hacían una pareja de preciosos impresionante. Le sonreí y le dije hola también.
Mientras íbamos en el autobús Cristina intentó que Liam hiciera migas conmigo, pero como dijo, era más tímido que una piedra. Así que empecé a hablarle yo y de esa forma practicaba mi inglés. Descubrí que Liam adoraba cantar y al parecer lo hacía muy bien. Me cayó súper bien el chico. De pronto subió al autobús un chico que debía de tener nuestra edad. Su pelo era de un rizado muy suave, sus ojos verdes y su cara infantil lo hacían parecer simpático. Se sentó al lado de Liam, delante de nosotras y empezaron a hablar del partido del Manchester. Lo miré de reojo. Otro buenorro, empezaba bien el día joder.
-Se llama Harry.
-No te he preguntado.
Cristina rió.
-Es guapo, ¿a que si?
-Seh...es muy mono.
-Parece que es el chico tímido, mono como Liam pero después es un "fucker master", liga demasiado.
-Que creída es la gente.
-Pero es muy majo, es uno de los geniales amigos de Liam.
-Tiene muchos, ¿o qué?
-Tiene tres más.
Me quedé callada y volví a mirar al tal Harry, el "fucker master" ése. Aparté la mirada inmediatamente porque me miró por encima del hombro. Mierdas, no sabía disimular nada. Volví a mirar y Harry hizo lo mismo, pero esta vez me sonrió con una media sonrisa. Interesante…pero volví a apartar la mirada.
Cuando el autobús llegó al instituto yo ya me había olvidado de la sonrisa de "Hazza", como le llamaba Liam. Cristina me llevó directamente a mi primera clase: Inglés, osea Lengua inglesa. Qué ilusión........Me senté al final de la clase y saqué el libro, poniéndome en posición angelical, todo lo contrario que en España. Cuando levante la vista vi que Harry entraba por la puerta y se sentaba delante mío, seguido por un chico de pelo negro engominado hacia arriba y vestido con una chaqueta gris de estilo de universidad americana, parecida a una que yo tenía. Harry se inclinó hacia su compañero y le dijo algo bajito. Él miró "disimuladamente" en mi dirección, pareció un poco sorprendido pero después adoptó una actitud indiferente. Otro creído más a la lista, pensé.
La clase paso volando, el profesor era muy amable y me explicó algunas cosas mientras los demás hacían ejercicios. Lo entendí muy bien así que me animé un poco. Cuando sonó el timbre me apresuré en salir porque la siguiente clase era con Cristina: geografía. El chico del pelo negro se paró de repente delante de mí y choque contra él.
-Disculpa -le dije en inglés.
Él me volvió a mirar de la misma forma que antes y se apartó para dejarme pasar.
-Que caballero estas hecho, Zayn-oí que le decía Harry.
Así que el creído número uno se llamaba Zayn. Qué nombre tan raro, pero me gustaba. Visto desde cerca el chico del pelo negro era realmente guapo. Demasiado para mí diría yo. Tenía los ojos de un marrón claro casi como la miel llenos de pestañas negras muy espesas. Pero esos aires de superioridad lo habían jodido. No quise pensar en él, era mejor para mi salud mental.
Me dirigí a geografía velozmente y me senté con Cristina.

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