jueves, 14 de junio de 2012

Cómo aprovechar la torpeza para hacer amigos



Narra Andrea:
Me lo estaba pasando muy bien en la fiesta de Anyelina, incluso me animé cuando me propusieron jugar al volley que, como todos los demás deportes, se me daba de pena. Y más con el vestido largo que se me enredaba en las piernas y los zapatos de cuñas. Pensé en una frase de una canción de Emilie Autumn: “I'm a fucking suicide girl”; sí, me sentía como una suicida.
En ese momento vi que el balón venía directo hacia mi cara, me agaché intentando ocultarme con un brazo y con el otro le di al balón de una manera que nadie supo explicarme, porque salió disparado detrás de mí con más fuerza de la que yo misma imaginaba que tenía, hasta me hice daño en la muñeca con la que le di.
-¡Ay!- la voz de un chico desconocido me avisó de que el balón había impactado contra él.
Avergonzada y frotándome la muñeca, me giré para comprobar que estaba bien y recoger el balón. Esto último lo estaba haciendo ya un chico trajeado al que no conocía, que me miró riéndose entre dientes. Más lejos había otros tres chicos con traje (corrí hacia ellos intentando no matarme al enterrar las cuñas en la arena), uno de ellos sentado en el suelo frotándose la sien donde le había golpeado. Los otros dos se reían. No eran de la fiesta ¿de dónde habían salido?
-¿Estás bien?-le pregunté atropelladamente mientras me arrodillaba a su lado- Perdona, no sabía que había alguien detrás. ¿Te ha dado ahí?¿Te duele?
Ayudé al chico a levantarse y sacudirse la arena, porque parecía que habían rebozado al pobrecito.
-Tranquila, estoy bien- tenía un acento muy raro, pero su voz era profunda y bonita-. ¿Dónde…? Qué graciosos, nos han dejado solos…
Yo seguía preocupada por el golpe. Así, de pie, nos llegaba mejor la luz y pude mirarle bien; le llevé la mano a la sien que se había estado frotando y le vi bien la cara… era muy guapo. Era tan alto como yo con las cuñas (lo cual realmente no es mucho) y tampoco era muy corpulento, pero qué ojos… la luz anaranjada me impedía ver el color exacto, pero eran muy claros, almendrados y con unas pestañas larguísimas y pobladas. Hasta las cejas eran bonitas.
-Hola, soy Logan- se presentó sonriendo tímidamente, sin apenas abrir los labios, y sus se estrecharon-. No te preocupes, de verdad, no tengo nada; el balón no era muy duro y el golpe no ha sido fuerte, me he caído porque entre el golpe y la arena he perdido el equilibrio al andar. Tú eres…
-Andrea- parecía simpático, pero no sabía de qué hablarle-. No sois de la fiesta ¿no?
-No-parecía aliviado por no tener que continuar él la conversación-. Venimos de una boda en el centro, de unos familiares que viven
aquí. Nos aburríamos y mi primo nos ha traído a la playa. Me gusta más que las de Los Ángeles, es más tranquila. Eh… ¿damos un paseo-preguntó tímidamente- ¿O quieres volver a la fiesta con tus amigos?
-El paseo me parece bien; allí están todos en parejitas, es muy incómodo y aburrido.
Estuvimos el resto de la noche paseando por la orilla (“¿esos son tus amigos?” preguntó Logan riéndose cuando vimos a Anyelina borracha metiéndose en el agua y Zayn llevándosela en brazos y a Cristina y Liam escondiéndose entre unas rocas). Como pensaba, Logan era muy tímido pero simpático y en seguida empezamos a llevarnos bien, hasta me contó que una vez se puso a bailar en clase un baile que consistía en balancearse de un lado al otro. Descubrimos que teníamos mucho en común; a los dos nos gustaban los libros, la música (hasta compartíamos grupos favoritos) y el cine; él quería ser director y dirigía cortos con un amigo.
-Si algún día dirijo una película de verdad, tú serás mi guionista- me prometió cuando le dije que era escritora-. Y si quieres también puedes actuar, seguro que lo haces bien.
Cualquiera que nos oyese iba a pensar que estábamos locos, porque hablábamos medio en español medio en inglés (me hizo prometerle que le ayudaría con el español), pero no nos importaba, nos lo estábamos pasando muy bien. Cuando vi que la gente se empezaba a ir de la fiesta y a lo lejos aparecieron los primos de Logan decidimos que ya era hora de despedirnos.
-Me lo he pasado bien contigo esta noche- le dije-. No estaría mal que quedásemos otro día antes de irnos.
-¿Mañana por la tarde?
-Vale, pero ¿a dónde vamos? Ni tú ni yo conocemos casi Barcelona. Aunque no creo que les importe que vengas a casa a ver una película.
-¿Tú crees? No me conocen.
-Probablemente ni se enteren, en esa casa más que aire se respiran hormonas; están todos en celo, no sé si me entiendes…
-Perfectamente. Mañana estaré allí a rescatarte antes de que te vuelvas loca tú también.
Le expliqué cómo llegar a la casa. Se fue con sus amigos y yo me uní a los de la fiesta. Me di cuenta de que Logan y yo nos habíamos hecho muy amigos y de que seguramente lo echaría de menos cuando me fuese a Guadalajara y él a Los Ángeles.
Nada más llegar a casa me fui a dormir mientras los demás… seguían la fiesta en el salón, en la cocina, en la terraza… donde hubiese sitio. No sé ni cómo conseguí dormir con el jaleo que tenían montado.

1 comentario:

  1. El mejor capítulo que he leído hasta ahora.Qué monos Logan y Andrea *_* ¿qué les deparará el futuro?

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